La abeja se toma muy en serio la responsabilidad de producir miel. Para recoger el polen necesario para llenar un frasco de miel de dos kilogramos, una sola abeja tendría que visitar 2 millones de flores durante una travesía de más de 80 mil kilómetros, que es lo mismo que darle la vuelta al mundo dos veces. ¡Curioso! ¿No? 

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