Los científicos, como la gente del cine o los más elegantes en las listas de moda, también reciben unos «contragalardones», una especie de jarro de agua fría por sus peregrinos trabajos publicados en revistas especializadas.
Son los Ignobel, una alternativa irónica a los reales, que ayer fueron entregados por décimosexta ocasión en la Universidad de Harvard (en Cambridge, Massachusetts) por auténticos premios Nobel. Todo, en una incívica y desternillante fiesta en la que, como es tradicional, sobrevolaron un sinfín de avioncitos de papel. Y pese a haber sido galardonado con el (verdadero) premio Nobel de Física el año pasado, el investigador y profesor de Harvard Roy Gluber no renunció a la tarea de barrer durante la ceremonia como viene haciéndolo desde hace diez años.
Entre los premiados, un grupo de investigadores españoles, de las universidades de Valencia y las Islas Baleares. Recibirán el «antiNobel» de Química por el estudio «Velocidad ultrasónica en el queso cheddar afectado por la temperatura». Click para seguir viendo más …