SecouyaSe trata de la Secuoya (Sequoia sempervirens), comúnmente llamada Secuoya roja de California de la familia de los cipreses cupressaceae. Es un árbol perennifolio muy longevo (entre 2.000 y 3.000 años) y el más alto del mundo, llegando a alcanzar más de 112 m de altura y 11 m de diámetro en su base.

El tronco es recto, cilíndrico con ramas horizontales ligeramente encorvadas hacia abajo y posee una corteza muy gruesa, suave y de un brillante color pardorrojizo que se va oscureciendo expuesta a la intemperie. Las hojas son de tamaños variables: entre 15-25 mm largas y aplanadas en árboles jóvenes y brotes a la sombra en la zona inferior de la copa de los ejemplares viejos, hasta 5-10 mm de largo en brotes expuestos a pleno sol en la parte superior de la copa de árboles más viejos; entre ambos extremos hay una amplia transición de tamaños.

Tronco del la Secuoya
En algunas Secouyas, se hace un hueco en la parte inferior, como el de la foto, para que continue un camino por ahí, donde pasan hasta coches.

La disposición de la hoja es espiral, aunque las más grandes y sombreadas están giradas hacia la base para conservar una posición plana y obtener la máxima luz posible.

La secuoia roja más vieja tiene alrededor de 2.200 años; muchas otras exceden los 600 años. Es una de las tres especies de árboles de madera roja. Ésta, utilizada antiguamente en la construcción, se emplea en la ebanistería por su alta calidad y su llamativo color.

Su hábital natural, que se encuentra en sistemas montañosos bastante húmedos y crecen en grupo, resguardándose de fuertes vientos y heladas, se circunscribe a una estrecha franja del oeste de Estados Unidos que abarca desde la zona meridional de Oregon hasta California central donde se la encuentra tanto en zonas llanas como en las húmedas de las colinas costeras.

La forma en que está diseñada su estructura es llamativa: a partir de la misma raíz crecen troncos independientes pero muy próximos unos de otros, de forma que si uno fuera dañado, los demás se desarrollaran independientemente, aunque aportando savia al tronco que la necesita.