Tiburon BlancoSí, el Gran Tiburon Blanco (Carcharodon carcharias) es el depredador marino más grande que se conoce. Nada por los mares y océanos del mundo con un aire de grandeza impresionante. Su único enemigo es el hombre, el cual no siempre sale victorioso.

Vea como este majestuoso animal salta a la superficie para poder atacar. Ver video

Este tiburón es, sin duda, el pez más peligroso, debido a su gran tamaño, de cuatro a siete metros, pudiendo alcanzar algún ejemplar los diez metros.

El tiburón blanco es una maravilla biológica, un animal fascinante pero a la vez aterrador, al cual muchos nos gustaria ver en su habitat natural, aunque no en medio de su camino.

A diferencia de otros depredadores, los tiburones no han sido nunca estudiados a fondo. De hecho, el propio mar en el que nadan es totalmente ajeno al ser humano . Gran parte de los conocimientos que poseemos sobre los tiburones provienen de la disección y de la observación a distancia, debido al no poder acercarnos ni estar excesivo tiempo en su hábitat natural, este estudio se hace prácticamente imposible, por no hablar del peligro que correrían las vidas de los propios científicos.

El tiburón blanco se mueve por el agua como si volase. Los amplios vaivenes de su enorme cola son capaces de impulsar a este gran escualo a más de 25 km. por hora. La misma forma de su cuerpo es una maravilla de la hidrodinámica, lo que le permite moverse en el agua con increíble soltura.

Aunque se le llame tiburón blanco, su parte superior es de color gris oscuro (lo que es muy útil como camuflaje para animales como éste que viven en los fondos marinos) mientras que su parte inferior es de color blanco, lo que ha dado lugar a su nombre.

Este tiburón tiene un extraordinario sistema electrosensorial capaz de detectar los pequeños impulsos eléctricos que provienen de los latidos del corazón y de los movimientos de sus presas. Este sistema sensorial reside en unos pequeños poros que son capaces de detectar corrientes eléctricas de hasta cinco milésimas de microvoltio. Además de localizar a sus presas le sirve para navegar, ya que gracias a él puede “leer” el campo magnético de la Tierra.

La anatomía del tiburón blanco es sorprendentemente . En vez de esqueleto óseo tiene un pequeño esqueleto cartilaginoso. Su cerebro y su corazón son relativamente pequeños, mientras que su hígado y su estómago son grandes para ayudarle a paliar su enorme apetito, además de servirle de flotador.

Se alimenta de animales vivos, en especial pingüinos y focas además de otros peces, pero no desprecia la carroña. No caza humanos pero cuando uno se adentra en sus dominios, ha de hacerse cargo de las posibles consecuencias: su necesidad básica es alimentarse, y todas sus acciones se encaminan a satisfacer esta necesidad.

En una situación límite con un blanco, nuestras posibilidades de sobrevivir son cero, si bien la probabilidad de encontrarnos con uno son escasas, más aún de día. Es raro encontrarlo en aguas tropicales pues prefiere las aguas templadas o frías, como por ejemplo el Atlántico o el Mediterráneo.