El nombre camello proviene del hebreo gamal, que significa “devolver” o “compensar“, ya que el camello hace lo que su amo le solicita. Se les emplea normalmente como animales de carga, aunque también se aprovecha su piel, leche y carne.

En el norte de África existen camellos bailarines y de carreras que divierten al público durante las fiestas. También son empleados para transportar turistas por el desierto y en algunas regiones (como las Islas Canarias) tiran del arado.