Pareja de PinguinoAntes de que llegue el invierno en la helada Antártida, los pingüinos emperadores realizan el ritual del cortejo, durante el cual el macho y la hembra se lanzan gritos el uno al otro. Y no es un juego, pues la vida del futuro polluelo depende de ello. ¿Por qué?

Una vez puesto el huevo, la hembra se lo deja al padre para que lo empolle en su bolsa incubadora mientras ella sale al mar a alimentarse. Al cabo de unos sesenta y cinco días regresa tras haber recorrido hasta 150 kilómetros caminando con paso bamboleante o deslizándose sobre el vientre por el hielo.

Ya es sorprendente que encuentre su colonia, pero ¿cómo se las arregla para reconocer a su pareja y al polluelo entre la algarabía de decenas de miles de pingüinos? Durante la parada nupcial, cada uno memoriza tan bien la voz del otro que, tras meses de separación, consiguen localizarse.