Comunicacion animal

Sí, muchos animales envían señales a los demás valiéndose de las feromonas -poderosas sustancias que suelen producirse en glándulas especiales-, sea que las emitan directamente o mezcladas con la orina o las heces fecales.

Así como las vallas, las placas y los números identifican las propiedades del hombre, las feromonas demarcan el territorio de ciertos animales, entre ellos el perro y el gato. Aunque dichos indicadores sean invisibles, son muy eficaces y permiten que los miembros de la misma especie “guarden las distancias”.

Pero las feromonas no solo establecen fronteras. Son como un tablero de anuncios químico que otros animales “leen” con atención. El libro How Animals Communicate (Cómo se comunican los animales) indica que cada señal olfativa “probablemente incluye datos adicionales sobre el residente, tales como su edad, sexo, fortaleza y otras habilidades, [así como] la fase del ciclo reproductivo en que se encuentra […]. El olor de la señal se asemeja a un pasaporte que lo distingue como individuo”. Es comprensible, pues, que algunas especies tomen muy en serio dichas señales, como bien saben los cuidadores de los zoológicos. Estos han observado que cuando se lavan las jaulas y otros recintos, muchos animales marcan de inmediato el espacio. De hecho, “la ausencia de su propio olor los somete a tensión e incluso fomenta conductas anormales y hasta esterilidad”, concluye la citada obra.

Las feromonas también revisten gran importancia en el mundo de los insectos. Así, las feromonas de alarma logran que todo el enjambre salga o que ataque, mientras que las de agregación atraen a los individuos a una fuente de comida o a un lugar adecuado para anidar.

Entre las feromonas de agregación figuran las sexuales, a las que son muy sensibles algunas criaturas. Tomemos como ejemplo a los machos de las mariposas de la seda, cuyas dos complejas antenas, semejantes a delicadas hojas de helecho, son tan sensibles que detectan una sola molécula de feromona sexual femenina. De haber 200 moléculas, el macho comenzará a buscar a la hembra. No obstante, la comunicación química no se limita a la fauna.