Lo que se entierra a unos dos metros abajo, debería permanecer dos metros de bajo de la tierra, pero un insólito hecho parece desafiar esa afirmación.

Parte de un ataúd expuesto en el cementerio de Oak Grove en Iowa, desde 2009.

Resulta que una mujer de Iowa iba a visitar a sus parientes en el cementerio de Oak Grove Lehigh, pero lo que vió la hizo aterrorizarse. Vió sobre la superficie los huesos de cadáveres y varios ataúdes, además de muchas lápidas tiradas. Ella se perturbó mucho. ¿Que estaba pasando?

Huesos de un cadáver en el cementerio de Oak Grove en Iowa

Ella no estaba visitando ningún sitio paranormal. Lo que pasa es que el cementerio tenía el problema de la erosión, algo que según los ciudadanos, lleva ya dos años, reporta huffpost.com.

En 2009, las fuertes lluvias deslavaron el muro que soporta el cementerio, pues está sobre una colina, lo que dejó fuera de su lugar las lápidas, los huesos y ataúdes a lo largo de la propiedad.

Un síndico municipal, llamado Phil Burgland, dijo a ABC que la colina entera se había caído en un barranco y no había nada que se pudiera hacer al respecto. “La colina entera se deslizó“, concluyó.

Lápida sobre el suelo en el cementerio de Oak Grove en Iowa

Burgland dice que él y los otros fideicomisarios no quieren que se repita una situación como ésta, pero el protocolo para mover a los cadáveres no es corto ni rápido. Cualquier traslado de un tumba a otra requiere de una “causa de muerte, la fecha de la muerte y la simpatía de los familiares”, según Burgland. Esto último es difícil, teniendo en cuenta que se tiene que contactar con los familiares de los cadáveres, muchos de los cuales se han mudado hace años.

Por tanto, el cementerio permanece en ruina y sobre la superficie muchas lápidas desgastadas a lo largo de un siglo, y huesos de cadáveres se hacen presenten. La escena lleva así unos dos años hasta que alguien se digne a enterrar de nuevo lo que las lluvias descubrieron.

¿Que piensas? ¿Es justo que permanezca así desde hace dos años?