Un pequeño niño israelí de un año y medio de edad mató y se comió a una serpiente que encontró en su habitación sin sufrir ningún daño.

Los medios locales han dado a conocer esta insólita noticia. La madre del niño ha dicho que cuando entró al dormitorio de su hijo Amiad Gadir se encontró con que tenía en la boca una serpiente de 35 centímetros de largo y masticaba los restos del reptil, informa RT.com.

Inmediatamente el niño fue llevado de urgencia al Hospital de Haifa, donde los médicos lo examinaron y no encontraron ningún rastro de que la serpiente lo hubiera mordido.

La familia cuenta que el pequeño Amiad había dormido con sus padres durante la noche, pero al amanecer volvió a su habitación donde encontró a la serpiente. Sin miedo el niño tomó la serpiente y la mordió en la cabeza sin sufrir algún daño.

Según la antigua mitología griega, cuando Hércules era un niño estranguló con sus manos dos serpientes venenosas. ¿Acaso sus padres le cuentan al niño esta clase de historias?

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