Los Premios Antinobel – Ignobel

Los científicos, como la gente del cine o los más elegantes en las listas de moda, también reciben unos «contragalardones», una especie de jarro de agua fría por sus peregrinos trabajos publicados en revistas especializadas.

Son los Ignobel, una alternativa irónica a los reales, que ayer fueron entregados por décimosexta ocasión en la Universidad de Harvard (en Cambridge, Massachusetts) por auténticos premios Nobel. Todo, en una incívica y desternillante fiesta en la que, como es tradicional, sobrevolaron un sinfín de avioncitos de papel. Y pese a haber sido galardonado con el (verdadero) premio Nobel de Física el año pasado, el investigador y profesor de Harvard Roy Gluber no renunció a la tarea de barrer durante la ceremonia como viene haciéndolo desde hace diez años.

Entre los premiados, un grupo de investigadores españoles, de las universidades de Valencia y las Islas Baleares. Recibirán el «antiNobel» de Química por el estudio «Velocidad ultrasónica en el queso cheddar afectado por la temperatura».

El científico galés Howard Stapleton pasará a la historia por llevarse el «antiNobel de la Paz», por un singular aparato cuyo fin es repeler adolescentes (no trascendió si se comercializará). El ingenio emite un estridente e irritante ruido sólo audible por los «teenagers». Stapleton es el famoso autor de unos tonos para el móvil imposibles de oír para los adultos.

Los irreverentes galadornes pretenden «honrar avances que en un primer momento hacen reír a la gente y luego les hacen pensar», según los organizadores. En esta edición se ha conseguido un sorpredente récord de asistencia, al lograr que ocho de los diez agraciados con los galardones hayan pagado por asistir a la ceremonia para recibir sus premios. Una niña de ocho años se encargó de controlar sin piedad que los premiados no sobrepasaran el exiguo minuto asignado para sus palabras de agradecimiento.

Matemáticas. El estudio revela la media de fotos que hay que sacar para asegurarse que nadie salga con los ojos cerrados.

Ornitología. ¿Por qué los pájaros carpinteros no padece de dolor de cabeza?
Química. El trabajo (de investigadores españoles) se titula «Velocidad ultrasónica en el queso cheddar afectado por la temperatura».

Paz. Un artefacto repelente electromecánico de adolescentes. El ingenio emite un irritante ruido sólo audible por «teenagers».

Acústica. Pasarán a la historia por desvelar esta incógnita: ¿por qué es insoportable para algunas personas el sonido de una uñas arañando una pizarra?

Nutrición. ¿Les gusta a los escarabajos coprófagos su dieta de excrementos?

Medicina. La investigación se centró en averiguar de forma empírica si un masaje rectal dactilar es un remedio casero contra el hipo.

Biología. Los científicos han constatado lo que todo el mundo sospechaba: que los pies sucios desprenden un tufillo igual al del queso «limburger». Comprobaron cómo el mosquito anopheles hembra, transmisor de la malaria, fue igualmente atraído por una porción de queso que un pie humano.

Física. Dos investigadores de la Universidad de París han esclarecido por qué los espaguetis, en seco, tienden a quebrarse en más de dos pedazos.

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4 Comentarios

  1. pablo dice:

    espero que no remplacen el queso por pies sucios

  2. Lucas Bonan dice:

    eso del sonido para adolescenets nosirve, mis padres lo escuchan

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