Un alemán de 35 años de edad, cuya identidad no ha sido facilitada, ha vivido los últimos cinco años con una bala en la cabeza sin darse cuenta de que había sido tiroteado.

Al parecer, la víctima recibió el disparo durante una celebración en la localidad alemana de Herne, cuando había tomado unas copas de más y se encontraba algo bebido.

La bala fue disparada sin mala intención según la Policía. Las autoridades locales informaron este martes de que el hombre ni tan siquiera recuerda si el incidente se produjo en la Nochevieja de 2004 o 2005 y que solo notó al parecer un fuerte golpe en la parte trasera de la cabeza al que no dio mayor importancia.

El proyectil fue descubierto cuando, convertido ya en un molesto quiste, el afectado acudió al médico y fue sometido a una radiografía.

La Policía señaló que, al ser intervenido quirúrgicamente, los médicos sacaron a la luz un pequeño proyectil del calibre 22, que había pasado hasta entonces inadvertido y que no había llegado a perforar el cráneo.

El proyectil ha sido enviado a especialistas de la Oficina Federal de Investigación Criminal por si se pudiera identificar el arma utilizada, aunque la Policía considera que será «casi imposible» esclarecer el caso, según comentó su portavoz.